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Swing, una comedia adulta sobre relaciones de pareja

Tras una noche de intercambio de parejas, cuatro amigos deberán enfrentar el embarazo de una de las protagonistas, sin saber quién es el padre. La crisis remece la forma en que cada uno proyecta su vida. Con esa idea base, el director Luis Ignacio Smok comenzó a escribir el guión de “Swing”. El proyecto quedó guardado en un cajón, hasta que en 2014 lo postuló a Corfo Cine. Con la ayuda de Jani Dueñas y Gonzalo Iturra, reconocidos comediantes de la escena Stand Up, bosquejaron las personalidades de los protagonistas intentado retratar a parejas chilenas de la generación sub 40 y su relación con el compromiso, la paternidad, sus expectativas y conflictos vitales. La escritura final quedó en manos del guionista Julio Rojas. Tras adjudicarse el Fondo Audiovisual, la producción concluyó en 2017, para luego participar en la 4º versión del Programa de Fomento al Cine Chile, resultando una de las películas ganadoras en la categoría Cine Independiente. Su estreno comercial está previsto para abril del próximo año, con más de 30 copias que estarán presentes en gran parte de las salas del país.

 

¿Cómo surge la idea de hacer esta película?

La idea surgió hace muchos años, cuando vivía en Buenos Aires, con el antecedente de grandes comedias como Sexo con Amor y las cintas de Nicolás López que empezaban a aparecer en la escena local. En Argentina se hacía mucho cine de género y se abordaba la comedia con un grado de profundidad que en Chile resultaba impensado. Por momentos se acercaba al drama y nuevamente retomaba la comedia de una forma fascinante, en la línea de las comedias de Woody Allen de los años setenta. Quizás por un tema cultural, en nuestro país la comedia se desarrollaba desde el ámbito picaresco o sexual, y no tanto desde los conflictos y sus personajes. Me interesaba contar una buena historia, pero principalmente, contar una buena comedia, lo que siempre es un desafío.

 

¿Cuál es su propuesta sobre el erotismo en la vida de pareja?

“Swing” se presenta como una comedia sexual, y en gran parte lo es, pero no llega a serlo del todo. Es cierto que el principal conflicto se dispara a partir de un intercambio de parejas, que no es más que el motor del resto del film. Se trata de una comedia generacional, que por momentos se convierte en un verdadero drama; podría decirse que es una comedia adulta, donde se enfrentan dos visiones de cómo se vive la pareja en nuestra generación. El miedo al compromiso, el qué dirán, el “deber” de ser madre y el rol de la paternidad. Todos puntos importantes dentro de la crisis de la pareja en esta época. Aborda preguntas que muchas veces no nos hacemos: ¿estamos viviendo la vida que queremos?, ¿estamos viviendo la relación de pareja que siempre quisimos o simplemente estamos juntos porque es más fácil? “Swing” es una conversación entre lo que sucede al interior de las habitaciones, cuando las fantasías, los deseos, el cansancio y hasta el ego se apodera de las parejas.

 

¿Cómo responden los personajes una vez que se enfrentan el conflicto? 

La película presenta una sucesión de malas decisiones tomadas por los personajes y esto detona un caos constante. Cada decisión es peor que la otra, lo que genera un verdadero laberinto del cual resulta difícil salir. Además, se genera una convivencia al interior de la casa, que obliga a los personajes a no tener un respiro y eso termina potenciando los problemas al interior del grupo de amigos. Es como una gran olla a presión que cada vez toma mayor fuerza. Frente al conflicto del embarazo, cada personaje lo afronta de manera muy distinta. Por un lado, se habla del concepto de la maternidad y el deber moral-social de serlo. ¿Cuál es el rol de la maternidad dentro de la sociedad y de esta nueva generación que ha decidido postergar la familia, la paternidad y la maternidad en pos de la profesión o los sueños personales? Por otro lado, tenemos el “deber” de tener que crecer y hacerse cargo de uno mismo. Los personajes son adultos, pero aún siguen perteneciendo a esta generación que se niega a crecer. Gustavo (Hector Morales) se refugiará directamente en su padre (Alejandro Trejo), mientras que Pedro (Tiago Correa) tomará las riendas del asunto, en un conflicto que él no buscó, pero del que ya no puede escapar.

 

¿Qué esperan provocar en el espectador?

Buscamos que el espectador pase un buen rato, pero que también se haga las preguntas que se plantean durante la historia. Es una película que invita a la pareja a reconocerse, ya sea en alguna de las parejas protagónicas, como también dentro de las discusiones y análisis que se proponen. Además, esperamos que se genere un debate en relación a la intimidad de la pareja, a la crisis generacional y evaluar el rol de cada uno, sobre todo dentro de la comunicación.

 

¿Cómo fue el proceso de rodaje?

La película descansa sobre los hombros del personaje de Héctor Morales, pero tiene varios elementos de una historia coral, lo que significaba otro tipo de relación y compromiso con el resto del cuarteto protagónico, quienes propusieron mucho a la historia, desde el día uno. “Swing” se planteó de esa manera, un rodaje que reflejaba una cierta crisis de una generación, que era la misma que nos encontrábamos filmándola día tras día. Por lo mismo, siempre estuve muy abierto a las propuestas, comentarios o sugerencias, no sólo del elenco, sino que también del equipo. Me interesaba ese debate que se generaba en el set, porque al equipo le afectaba directamente, y eso era justamente donde se encontraba lo verosímil de la historia y que finalmente fuera una comedia tan real que diera miedo. Y eso se logró.

 

¿Cómo evalúas el estado de la promoción pública y privada al cine chileno? 

Hay muy poco y eso afecta directamente a la producción de cine chileno. Hoy tenemos sólo dos maneras de acudir a fondos públicos, a través del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y de Corfo, y luego una plataforma establecida en BancoEstado, lo cual habla muy bien de la visión y del rol del banco dentro de la cultura, más por tratarse de una institución financiera, que entiende lo complejo que resulta poder estrenar una película en Chile. Existen otros tipos de instancias, pero que implica ir a tocar puertas. Lo que hace el banco es un apoyo importante y ojalá muchas otras instituciones entendieran la importancia de participar en este tipo de actividades.

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