NOTICIAS

Memoria secundaria

Comenzó como un proyecto de título, pero el entusiasmo de conectar sus propias experiencias con toda una generación de jóvenes que salió a las calles a participar de la mayor movilización estudiantil de la historia reciente, los impulsó a filmar un largometraje que se sitúa en el contexto de la denominada revolución pingüina de 2006 para narrar una historia coral que resultó una de las películas ganadoras en la Categoría Cine Independiente en la 4a versión del Programa de Fomento al Cine Chileno de BancoEstado. Guille Söhrens, director y guionista; Javier Muñoz, guionista y jefe de producción; junto a Eduardo Gana y Ana Belén Asfura, productores ejecutivos, cuentan las claves creativas detrás de “La Isla de los Pingüinos”.


¿Cómo surgió el proyecto de grabar esta película? 

Guille Söhrens: Quisimos retratar a una generación de adolescentes que crecieron en un país donde ser estudiante secundario no significa solamente estudiar, sino también la búsqueda de una posición política y de transformar la rebeldía propia de la edad en un vínculo con los problemas sociales que afectan al país. Nos interesaba el tema por tratarse del primer gran movimiento social en Chile luego de la dictadura, el cual no fue impulsado por trabajadores ni universitarios, sino que por jóvenes de 16 años que no le tenían miedo a nada, pero que creían firmemente en sus ideales.

 

¿Cómo fue el proceso de producción, en especial la búsqueda de locaciones y las referencias a los líderes y establecimientos que participaron en el movimiento?

Eduardo Gana:  Todo comenzó como un proyecto de titulación que fue agrandándose y tomando vida propia con la ayuda y entrega de cada uno de los integrantes del equipo. Por otra parte, existía sed de hacer algo que reflejara un tema país desde la mirada del cine, con el antecedente de que buena parte del equipo de producción estuvo involucrado de manera directa o indirecta en el movimiento estudiantil del año 2006. 

Javier Muñoz: La búsqueda de locaciones fue el puntapié inicial del proyecto. El Liceo Experimental Manuel de Salas nos ofreció todas las facilidades para grabar la película. Gracias a este apoyo, decidimos seguir adelante con el guión para concretar nuestra historia. Respecto a las referencias de los líderes y establecimientos, tomamos una decisión considerando nuestra precaria situación económica. Decidimos utilizarlos como agentes externos que afectarían al desarrollo de la toma. Nuestro foco está en contar una microhistoria dentro de un contexto, y usarla como alegoría de lo que sucedía en las calles y en los liceos emblemáticos. 

Guille Söhrens:  Para nosotros fue muy importante retratar de forma fiel las tomas, asambleas y convivencias, y por esto nos propusimos ser rigurosos al momento de la escritura. Si bien la película se desarrolla en un colegio ficticio, el contexto nacional guarda fidelidad con lo que ocurrió durante esa época. Nos pareció correcto grabar en los mismos liceos donde históricamente ha sido activo el movimiento estudiantil, como el INBA o el Liceo Experimental Manuel de Salas, donde transcurre la toma de nuestro liceo ficticio, el Liceo Pedro Torres. 

 

¿En qué festivales esperan participar antes del estreno en salas nacionales? 

Ana Belén Asfura: “La Isla de los Pingüinos” es una película atractiva para un público de distintas latitudes y plenamente exportable ya que hace visible las complejidades sociales y culturales propias de la identidad y realidad chilena, lo que resulta muy llamativo para las audiencias europeas y norteamericanas. En mayo, gracias al Catálogo Internacional de Cine Chileno de CinemaChile, pudimos estar presentes en el Marché du Film del Festival de Cine de Cannes con muy buena recepción entre los asistentes. Por lo mismo, creemos que la película puede tener muy buenas opciones en los Festivales de Toronto, San Sebastián, Varsovia, Tokio, Mar del Plata, Chicago y La Habana.

 

¿Cómo evalúan el estado actual del cine chileno y el fomento a la producción audiovisual? 

Eduardo Gana: Existen diversos factores que hacen difícil hacer cine en nuestro país. Hay muchos realizadores con ganas de contar una historia, lo que es enormemente valioso, pero al levantar un proyecto el aspecto comercial sigue siendo decisivo. Para revertir esto se requiere una visión a largo plazo en las políticas públicas, de manera de seguir incentivando la formación de audiencias, que principalmente están en nuestros niños y en los establecimientos educacionales. Por otra parte, es necesario continuar generando instancias de apoyo, sobre todo desde el área privada. Es por esto que felicito a BancoEstado por esta iniciativa que contribuye al desarrollo del cine chileno.

Ana Belén Asfura: El cine chileno está en un muy buen momento. Ya no nos impresiona que cada año alguna realización nacional obtenga galardones en instancias de gran renombre a nivel internacional. Pero nos queda un largo camino por recorrer. Es necesario generar una real industria cinematográfica en el país. Sabemos que nuestras historias encantan a una audiencia global, los resultados lo demuestran. Es hora que el Estado y los privados se den cuenta y creemos que el primer desafío está en crear audiencia, en hacer que los chilenos vayan al cine a ver películas locales, que entiendan el valor de su contenido y aprecien la identidad cultural reflejada en ellas. “La Isla de los Pingüinos” es una película realizada por la nueva generación del cine chileno, y por lo mismo creemos que seremos la semilla de un cambio que debe enfrentar nuestra industria cinematográfica, sobre todo porque entendemos la importancia que tiene el cine como patrimonio cultural.

La obra de arte en la época de Alfredo Jaar

Leer más

El camino de Una Mujer Fantástica para convertirse en candidata a los Premios Óscar y Goya

Leer más